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  • Consejo de Brinzal sobre polluelos de aves. Blog Faunia.
Miércoles, Febrero 14, 2018 - 16:32

Hoy os compartimos un nuevo consejo de Brinzal, enmarcado en la campaña #12mesesvolando sobre qué debemos hacer si nos encontramos un polluelo volantón durante estos meses de invierno.

Comienza el año, y aún con temperaturas muy bajas, hay algunas especies de aves que empiezan a criar sus pollos y no, nos referimos a los pingüinos. Entre las rapaces nocturnas, el búho real y el cárabo común son las más tempraneras a la hora de dejar descendencia, por lo que en el primer trimestre del año ya encontraremos polluelos a los que llamamos volantones. Éstos salen muy pronto del nido, aún con el plumaje a medio desarrollar, y deambulan por los alrededores hasta que son capaces de volar.

En estas especies, salvo en la lechuza común y en otras aves frecuentes en los parques y jardines (como el mirlo), es su forma natural de desarrollarse y los pollos siguen al cuidado de sus padres aunque se encuentren alejados del nido. Es una estrategia frente a posibles depredadores ya que, al dispersarse tan pronto, hay menos posibilidades de que alguno llegue al nido y acabe con todos los pequeños.

Sin embargo, es frecuente que caigan al suelo y sean recogidos por personas bienintencionadas pensando que están abandonados. Con suerte, serán trasladados a un centro de recuperación de fauna silvestre pero, aún en ese caso, hay que tener en cuenta que nadie va a ser capaz de criarlos mejor que sus propios padres.

Por ello, si encontramos un polluelo volantón lo primero que debemos hacer es asegurarnos de que realmente necesita nuestra ayuda. Pero, ¿cómo podemos saberlo? Es sencillo, basta con valorar dos cosas:

  • ¿Está herido o parece enfermo o débil?
  • ¿Se encuentra en una zona peligrosa? Cerca de una carretera, en una zona de mucho tránsito de personas, perros o gatos, etc. 

Si alguna de estas preguntas tiene un sí por respuesta, está claro que necesita nuestra ayuda, por lo que lo mejor es cogerlo con cuidado (una prenda de ropa o una toalla es la mejor “herramienta” para ello) y llevarlo lo antes posible a un centro de recuperación.

Por el contrario, si no se encuentra en ninguno de los casos anteriores lo mejor es encaramarlo a una rama o zona elevada y alejarse del lugar. Sus padres andan cerca y siempre dispuestos a atender sus reclamos de comida, incesantes durante la noche.

En caso de duda, siempre es preferible recurrir telefónicamente al centro de recuperación más cercano para que valoren la situación y nos aconsejen cómo actuar.

 

Información: Brinzal.

Imagen: Javier Alonso para Brinzal.