Lago






Una de las primeras zonas que se encuentra el visitante en su paseo por Faunia es el Lago, de más de 3000 m2 de extensión, con una profundidad variable adecuada a las especies que allí se alojan. Desde los alrededores del Lago se ven diferentes aves acuáticas que pasean en libertad ignorando al que pasa. La avifauna que lo habita está compuesta por distintas especies de patos, porrones, gansos, y cisnes, de entre los que destaca el tarro canelo por su belleza y los 40 flamencos por sus elegantes formas, colores y movimientos.

En las islas del Lago se cobijan, alimentan y reproducen en estado natural una comunidad de monos capuchino que no paran de tener crías. Ver a una cría trepar hasta el cuello de su madre y cómo el grupo se acerca a conocer al nuevo miembro es una escena que se repite con bastante frecuencia. Cabe destacar de ellos su cola prensil que actúa como una quinta extremidad que les ayuda a desplazarse por las ramas y a mantener el equilibrio mientras emplean las 2 manos para manipular los alimentos. En Faunia, se puede observar monos capuchinos en pleno almuerzo y descubrir que en ocasiones no sólo utilizan las manos, sino también otro tipo de herramientas, como pequeños palos o ramas, para extraer el alimento.

Además de aves y mamíferos, el Lago alberga una gran grupo de carpas koi, peces de colores muy apreciados y populares en Japón, su país de origen. La vegetación de este entorno también ha sido elegida por ser característica de las zonas más próximas a lagos como los bambúes, tamarindos o sauces. Además, destacan los cipreses de los pantanos (Taxodium) que se caracterizan por crecer con sus raíces dentro del agua. De hecho, entre ellos está el que es sin duda el ejemplar más valioso de todo Faunia: el ahuehuete (Taxodium mucronatum). Todos estos árboles sirven de resguardo a los animales y aumenta su sensación de seguridad, al formar parte de su medio natural.