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Los pinguinos de Faunia ya se están haciendo mayores y llega el momento de independizarse.
Los nuevos pingüinos del Ecosistema Polar de Faunia que nacieron este verano ya están cambiando su pluma infantil a la juvenil que, en muchos casos es muy similar a la del adulto.
Poco a poco han ido haciendo excursiones al pabellón y se han ido alejando del nido. Ahora que ya tienen unos meses de vida son casi independientes. De pequeños eran alimentados por la leche de buche directamente del pico de sus padres. Ahora ya comienzan a alimentarse de peces directamente ellos mismos, desde las bandejas de alimento que les preparan los cuidadores. Este es un momento delicado ya que en este cambio de alimentación pierden peso, pero ya han pasado algunos días y todo está bajo control.
Es el caso de los 4 pollos de pingüino Gentoo o Juanito nacidos hace casi dos meses. Estos nacieron con un plumaje infantil de color gris claro y ahora que ya han mudado esa pluma han desarrollado el color similar al adulto. Comienzan a despuntar ya las manchas blancas de alrededor de sus ojos que se unen en la parte superior de su cabeza y que son el rasgo distintivo de esta especie de pingüino. Las 4 crías están en perfectas condiciones. Una de ellas ha tenido un problema muscular en una pata del que se está recuperando poco a poco, con ayuda de los cuidadores y veterinarios. Los visitantes que se acerquen a Faunia no tienen que preocuparse, por lo tanto, si ven a este polluelo que cojea un poco cuando camina por la superficie del pabellón.
Igual es el caso de otros dos pollos de pingüino, uno de la especie de pingüino Magallánico y otro de pingüino de Humboldt. La supervivencia de este último tiene especial importancia ya que es una especie que está en peligro de extinción principalmente por la influencia humana sobre su hábitat. Estos pingüinos viven en zonas del cono sur de Sudamérica, por lo que, al contrario que los que viven más cerca de la Antártida, tienen un mayor contacto con el hombre.
Una de las primeras zonas que se encuentra el visitante al entrar a Faunia es el Lago, una enorme lámina de agua, con una profundidad variable adecuada a las especies que allí se alojan.
Junto con varias especies de patos como el tarro canelo, el pato mandarín o el ánade real, varias especies de cisnes, gansos y dos grandes grupos de flamencos conviven con una colonia de monos capuchino.
Estos primates se cobijan y alimentan en las islas del lago. Es muy fácil verlos desplazándose de rama en rama, colgándose de los troncos con su cola prensil lo que les permite dejar libres sus extremidades anteriores, para poder manipular todo tipo de objetos y alimentos, cosa que hacen con gran habilidad.
En Faunia estamos de enhorabuena porque la familia de monos capuchinos ha aumentado de número y han nacido dos crías nuevas que ya tienen dos semanas de vida. Es fácil verlas subidas a la espalda de sus madres que las trasladan de un sitio a otro y les facilitan el alimento cuando ellas no alcanzan por sí mismas.
Puede que no sea el animal más bonito de Faunia, pero no por ello deja de ser un hito: es el primer nacimiento de ratas topo en un zoo español.
Estos pequeños animales, únicos mamíferos eusociales, es decir, tienen una organización colonial en castas. La única que se reproduce es la hembra, más grande que el resto dado que tiene una vértebra más, y que es capaz de inhibir la reproducción de las demás gracias a una feromona que segrega. El resto de la colonia la conforman machos y hembras prácticamente sin dimorfismo sexual, que se encargan de cuidar a las crías, buscar comida y defender al grupo.
Tienen unas potentes uñas y dientes que utilizan para cavar los largos túneles y madrigueras en los que viven. Estos túneles, de hasta varios kilómetros de longitud, terminan en diferentes cámaras cada una de las cuales se utiliza por la colonia para un fin diferente: almacén de comida, dormitorio, guardería, cámara de desechos… Cuando cavan para construir los túneles, lo hacen en una especie de “cadena de montaje”: el primero va haciendo el hueco del túnel con sus garras e incisivos y lanza con sus patas la tierra hacia atrás. El siguiente continua sacando la tierra y así sucesivamente hasta que el último de la fila la saca a la superficie.
Como su propio nombre indica prácticamente no tienen pelo, aunque sí poseen largos pelos sensoriales en el bigote, entre los dedos de las patas y en la cola, lo que les hace muy sensibles a cambios de temperatura y a vibraciones. Tienen ojos muy pequeños, su vista no es muy buena, pero se comunican con un amplio repertorio de vocalizaciones sociales.
A diferencia de la mayoría de otros mamíferos, no pueden mantener una temperatura corporal constante, por lo que es habitual verlos acurrucados todos juntos, para evitar perder calor.
Chuski y Rober, la pareja de Falabellas de La Granja de Faunia han tenido un bebé.
Spirit, como se llama la cría de este caballo enano, nació hace algunas semanas y se encuentra en perfecto estado de salud, creciendo día a día alimentándose principalmente de la leche de su mamá, aunque ya va incorporando poco a poco a su dieta, heno, paja y otros vegetales que le ofrecen sus cuidadores.
Estos animales no suelen superar los 80 centímetros de alzada. Aunque son robustos, no tienen suficiente fuerza para ser utilizados como animales de tiro. Sin embargo, tienen un carácter sociable y cariñoso, por lo que es común encontrarlos en las granjas o fincas como animales de compañía.
Su nombre proviene de la familia Falabella, que en su rancho argentino de Recreo de Roca, cercano a Buenos Aires, desarrolló la cría de estos caballos enanos. A lo largo de los años, tras pasar por muchos procesos de crianza y exportación, se ha extendido por Estados Unidos donde goza de una gran popularidad.
Spirit muestra ya un carácter cariñoso, alegre y curioso y es fácil ver cómo salta y juega en La Granja, sin perder de vista a su madre.