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Una de las primeras zonas que se encuentra el visitante al entrar a Faunia es el Lago, una enorme lámina de agua, con una profundidad variable adecuada a las especies que allí se alojan.
Junto con varias especies de patos como el tarro canelo, el pato mandarín o el ánade real, varias especies de cisnes, gansos y dos grandes grupos de flamencos conviven con una colonia de monos capuchino.
Estos primates se cobijan y alimentan en las islas del lago. Es muy fácil verlos desplazándose de rama en rama, colgándose de los troncos con su cola prensil lo que les permite dejar libres sus extremidades anteriores, para poder manipular todo tipo de objetos y alimentos, cosa que hacen con gran habilidad.
En Faunia estamos de enhorabuena porque la familia de monos capuchinos ha aumentado de número y han nacido dos crías nuevas que ya tienen dos semanas de vida. Es fácil verlas subidas a la espalda de sus madres que las trasladan de un sitio a otro y les facilitan el alimento cuando ellas no alcanzan por sí mismas.
Puede que no sea el animal más bonito de Faunia, pero no por ello deja de ser un hito: es el primer nacimiento de ratas topo en un zoo español.
Estos pequeños animales, únicos mamíferos eusociales, es decir, tienen una organización colonial en castas. La única que se reproduce es la hembra, más grande que el resto dado que tiene una vértebra más, y que es capaz de inhibir la reproducción de las demás gracias a una feromona que segrega. El resto de la colonia la conforman machos y hembras prácticamente sin dimorfismo sexual, que se encargan de cuidar a las crías, buscar comida y defender al grupo.
Tienen unas potentes uñas y dientes que utilizan para cavar los largos túneles y madrigueras en los que viven. Estos túneles, de hasta varios kilómetros de longitud, terminan en diferentes cámaras cada una de las cuales se utiliza por la colonia para un fin diferente: almacén de comida, dormitorio, guardería, cámara de desechos… Cuando cavan para construir los túneles, lo hacen en una especie de “cadena de montaje”: el primero va haciendo el hueco del túnel con sus garras e incisivos y lanza con sus patas la tierra hacia atrás. El siguiente continua sacando la tierra y así sucesivamente hasta que el último de la fila la saca a la superficie.
Como su propio nombre indica prácticamente no tienen pelo, aunque sí poseen largos pelos sensoriales en el bigote, entre los dedos de las patas y en la cola, lo que les hace muy sensibles a cambios de temperatura y a vibraciones. Tienen ojos muy pequeños, su vista no es muy buena, pero se comunican con un amplio repertorio de vocalizaciones sociales.
A diferencia de la mayoría de otros mamíferos, no pueden mantener una temperatura corporal constante, por lo que es habitual verlos acurrucados todos juntos, para evitar perder calor.
Chuski y Rober, la pareja de Falabellas de La Granja de Faunia han tenido un bebé.
Spirit, como se llama la cría de este caballo enano, nació hace algunas semanas y se encuentra en perfecto estado de salud, creciendo día a día alimentándose principalmente de la leche de su mamá, aunque ya va incorporando poco a poco a su dieta, heno, paja y otros vegetales que le ofrecen sus cuidadores.
Estos animales no suelen superar los 80 centímetros de alzada. Aunque son robustos, no tienen suficiente fuerza para ser utilizados como animales de tiro. Sin embargo, tienen un carácter sociable y cariñoso, por lo que es común encontrarlos en las granjas o fincas como animales de compañía.
Su nombre proviene de la familia Falabella, que en su rancho argentino de Recreo de Roca, cercano a Buenos Aires, desarrolló la cría de estos caballos enanos. A lo largo de los años, tras pasar por muchos procesos de crianza y exportación, se ha extendido por Estados Unidos donde goza de una gran popularidad.
Spirit muestra ya un carácter cariñoso, alegre y curioso y es fácil ver cómo salta y juega en La Granja, sin perder de vista a su madre.
Dos de las aves más vistosas de la Jungla de Faunia han puesto huevos. El Tucán Toco y varios de los Ibis Escarlata, después de construir el nido y tras pasar por el período de cortejo, han puesto huevos y se encuentran terminando el periodo de incubación tras el cual nacerán los nuevos pollitos.
Amabas aves son propias de los bosques tropicales húmedos de América del Sur, si bien el ibis suele preferir zonas más pantanosas, cercanas a estuarios y desembocaduras de ríos, y el tucán se suele situar en zonas arboladas más o menos densas.
El Tucán toco anida en huecos de los árboles y normalmente utiliza el mismo hueco año tras año. La época de cría difiere parcialmente según la zona en la que se encuentra, pero suele coincidir con la primavera. Habitualmente ponen de 2 a 4 huevos que incubarán durante unos 20 días. Los pollos nacen sin plumas y completamente ciegos. Su pico no está desarrollado completamente y tardan hasta 3 meses en abrir los ojos y comenzar a parecerse a un tucán adulto.
Por el contrario, los ibis escarlata hacen sus nidos en grandes colonias de crianza. Ambos padres cooperan en la elaboración del nido, en la incubación de los huevos y en el cuidado de los pollos. Ponen de 3 a 5 huevos de color verde y marrón que eclosionarán a los 23 días aproximadamente. Los pollos de ibis nacerán cubiertos de plumas pardas que irán poco a poco cambiando a color naranja, por la acumulación de pigmentos de ese color procedentes de su alimentación a base de crustáceos.