Archivo de mayo de 2010
Lo primero de todo, queremos agradeceros vuestra participación en el concurso FOTOFAUNIA 2010. Nos hemos quedado sorprendidos por vuestra maestría con la cámara. ¡Sois unos auténticos profesionales!
Desgraciadamente, sólo puede haber un ganador, que disfrutará de un gran premio. ¡Un fin de semana para dos personas en el HOTEL SPA HOSPITAL DE BENASQUE y la participación en unas jornadas de avistamiento de aves del Pirineo del 11 al 13 de junio de 2010!
¡Enhorabuena David! Tú eres el ganador.
Primer premio: DAVID COLLADO CARPINTERO
La segunda y la tercera fotografía más votadas han ganado entradas cada a Faunia que podrán disfrutar hasta el 31 de Diciembre.
Segundo Premio: NINA WORMER (4 entradas a Faunia)

Tercer premio: KAROL FUSTIGADORA (2 entradas a Faunia)

Él nunca lo haría. ¿Recuerdas este anuncio?
Fue en 1988 cuando la Fundación Affinity lanzó una campaña contra el abandono de los animales de compañía. “No lo abandones. Él nunca lo haría”, rezaba su lema. El objetivo era reflexionar sobre esta problemática y las causas que lo generaban.
Han pasado muchos años desde entonces, pero la cifra de abandonos sigue siendo preocupante. Durante todo el año, nuestros perros, gatos o animales de compañía en general no ofrecen todo su cariño, pero cuando llega el verano, muchos no saben qué hacer con ellos y deciden abandonarlos a su suerte.
Tu mascota no es un producto que pase de moda. Cuando decides tener a un perro, tienes que ser consecuente y consciente de los cambios que se van a producir en tu vida. Es un ser vivo que requiere todo tu cuidado y atención, un ser vivo que se pone malo, que necesita tu cariño y que siempre estará a tu lado, pase lo que pase.
Desde Faunia quieren concienciar a la población sobre este asunto. Y es que recientemente han vivido una situación muy curiosa. Unos jóvenes dijeron que tenían una oveja de dos días y preguntaron a los responsables si se la podían quedar. En un principio dijeron que no: “Es muy complicado. No sabes si tiene alguna enfermedad y todas nuestras instalaciones llevan un control ganadero de la Comunidad”, explica Ana Triguero, veterinaria de Faunia. “Al final la dejaron en el suelo y salieron corriendo”.
Obviamente se hicieron cargo la ovejita bautizada como Vera (de Primavera) y la alimentaron a base de biberones, cuidados y mucho cariño. Y ciertamente Vera inspira mucha ternura, no hay más que ver las fotos.
Desde Faunia insisten en este tema: “Antes de tener un animal tienen que ser consciente de la responsabilidad que requiere, de lo que necesita… Si tienen los medios para tenerlo en casa, estupendo, sino, que no lo tengan”, asegura Ana.
Fernando Beltrán es un amante de las palabras. Poeta de profesión, este asturiano afincado en Madrid ha hecho del nombrar su forma de ganarse la vida, porque como él mismo explica: “De la poesía se vive pero no se come”. Él ha sido el responsable del nombre de Faunia (antiguamente llamado Parque Biológico de Madrid) y de otras muchas marcas más como OpenCor o Amena. Todo un arte. Todo un artista.
- ¿Cómo hace un hombre de las palabras su forma de vida?
Lo hace a base de esfuerzo, de conocimiento de las palabras y de intentar abrir nuevos caminos a través de la palabra. La palabra es un punto de partida y no de llegada.
- ¿Por qué decidiste meterte en el mundo de la publicidad y del marketing?
Yo lo que he hecho es escribir poesía. Mi oficio es el de poeta, que es lo que decidí hacer a los 17 años. De la poesía se vive pero no se come y vi que a esto del nombrar no se ocupaba nadie. Decidí lanzarme y crear un estudio para la identidad verbal, no sólo de marcas, sino de muchas más cosas. Yo me quedo entre mis libros y mis palabras y este negocio es una forma de poder vivir relativamente próximo a mi mundo de palabras.
- Faunia. ¿Cómo surgió ese nombre?
Faunia surgió conociendo el lugar. Los nombres surgen cuando tocas con los dedos, cuando pisas lo que tienes que nombrar. El Parque Biológico de Madrid tenía problemas para comunicar lo que había allí. Es un buen descriptivo, pero confuso. Busqué un nombre que sonara bien, que fonéticamente fuera agradable al oído y que evocara rápidamente lo que había ahí.
- ¿Y cómo es posible que de un nombre dependa el fracaso o éxito de un negocio?
Parece mentira pero los ejemplos te lo demuestran. Cuando un nombre confunde y no acierta a decir lo que hay en el lugar, hay un obstáculo. Si el nombre evoca este atractivo es más fácil el acceso. Por supuesto, lo que haya detrás también tiene que cumplir lo que el nombre promete.
- Me han dicho que su familia le riñó porque cuando dio con el nombre de Faunia no se aseguró usted de que todos tuvieran entrada gratuita de por vida.
Mi hija pequeña (tenía7 años entonces), en plan de broma me dijo que hacía muy mal los contratos. Me decía: “Por ejemplo en Faunia, mira que no haber puesto en el contrato entradas gratis…”
- Ahora tiene una empresa que se llama ‘El nombre de las cosas… ¿Hay alguna cosa que se le haya resistido, a la que no le ha podido poner nombre?
Pues afortunadamente muy poquitas. Generalmente damos con el nombre, pero ese nombre también tiene que gustarle el cliente y a veces no se coincide.
- ¿A parte de Faunia, cuáles más has creado?
Amena, (telefonía móvil) y se llegó a hablar de una generación Amena; Open Cor; la marca Aliada del Corte Inglés; hoteles Quo (significa Dónde en latín)…
¿Cuál es su método, cómo hace para crear una palabra?
Es un método complejo porque tienes que abrir muchas rutas de búsqueda. Primero trabajamos con el concepto, el que creemos que define el proyecto. A veces sirve como nombre marca, otras veces te sirve para seguir trabajando conociendo, tocándolo, empapándote de ello y luego trabajando con distintas técnicas hasta llevar las palabras a su máxima comunicación.
- La pregunta del millón ¿Cuál es su palabra favorita?
Mi palabra favorita va por etapas. Ahora me gusta intemperie. Para mí es una palabra que comparte belleza y vértigo. Por razones sentimentales, Lloviedo, que une Yo, lluvia y Oviedo.
- ¿Y la más fea?
La más fea no existe y se existiera habría que cambiarla. Hay que ser valiente. Muchas veces voy por la carretera y veo algunos nombres…
- Es decir, que es usted de los que va por la calle fijándose en letreros y marcas comerciales pensando: ‘pues yo pondría esto o lo otro’.
Por supuesto, no descanso. Este es un buen trabajo, pero es obsesivo. Las palabras a veces pesan. Por eso hay que tener cuidado, hay que mimarlas.
- Entonces ¿es usted poeta o creador de palabras?
Los poetas son creadores de palabras y viceversa. La palabra poeta significa creación. El poeta crea palabras y nuevos significados para las palabras que ya existen. Tienen cosas en común: el mundo de la palabra y el mundo de la concisión. El poeta intenta decir en pocas palabras muchas cosas, al igual que el nombrador. El estado de ánimo de uno y otro es distinto. Como poeta intento expresar, con mayor o menor fortuna, mis verdades, algo muy íntimo; y con las palabras intento crear el sentimiento, el trabajo de otros.
- ¿Cuáles son sus próximos proyectos?
La publicación de mi obra completa (14 obras) en Hiperión en septiembre. En el tema de nombrar ahora estoy inmerso en una agencia de viajes.
Clooney es un cerdo vietnamita que habita en La Granja de Faunia. Su madre tenía sólo 5 meses cuando se quedó preñada de cuatro crías. Hubo que hacerle la cesárea (era demasiado pequeña para dar a luz) y sólo sobrevivió nuestro protagonista.
Durante meses sus cuidadores se hicieron cargo de él como si fuese un hijo: se despertaban por las noches para darle el biberón, se lo llevaban a casa para no dejarle desatendido en ningún momento y le daban todos los mimos del mundo.
Lo cierto es que Clooney se comportaba como si fuese uno más. Iba siempre detrás de los humanos, hasta el punto de que le compraron un arnés y lo sacaban a pasear: “Era como nuestro perro”, asegura Ana Triguero, veterinaria de Faunia.
Cuando ya le pusieron con el resto de su especie, en La Granja, Clooney se sintió desplazado.
Hoy tiene ya 7 años y, por fin, empieza a encontrar su sitio. Y es que no hay nada como el amor para que las penas sean mucho menores. Faunia ha encontrado a su media naranja con una cerda vietnamita que, como no podía ser de otra manera, se llama Elisabetta, igual que la novia italiana del Clooney actor que todos conocemos. Quizás no sea tan guapa como ella, pero nuestro cerdito sólo tiene ojos para su hembra.
El cerdo vietnamita es omnívoro, muy similar a un cerdo normal pero con las orejas más pequeñas y una tripa que arrastra por el suelo. Todos los días comen su ‘pote de arroz o pasta’ y un poquito de verdura. Pueden llegar a pesar hasta 100 kilos, pero Clooney pesa alrededor de 80.
Tienen un olfato muy desarrollado y Clooney, en concreto, también es capaz de atender por su nombre. “Te hacen caso y si le rascas la barriga se tumba. Porque huelen así, pero como animal de compañía no tiene precio. Son muy cariñosos” , afirma Ana Triguero.
Ahora en el parque hay 7 cerdos vietnamitas, así que pásate a verlos. No olvides que puedes comprar tus entradas de Faunia por Internet con un descuento de 1.6 euros.
